“Me pongo a trabajar en el taller, nerviosa, inquieta. Mis manos se mueven como si entraran en otro mundo, y me dejo llevar a él. Las manos cada vez más rápidas y seguras, dando forma a la obra que va tomando cuerpo.

Parece que se tranquilizan. Parece que me voy despertando.
Abro los ojos y… ¿¿¡¡ESO QUÉ ES!!??… yo, lo hago. Tu, lo ves.”

 

Aterricé en el planeta tierra ahora hace ya unos lustros’os años. Descubrí el gran placer de mover las manos simultaneamente al cerebro y desde entonces el juego creativo me acompaña. Siempre siguiendo pautas autodidactas, me intereso por el volumen creando esculturas de barro, madera, metal y todo material que se presente.

Respondiendo a “la llamada de la selva” decido vivir en el mundo rural, y aquí se suceden unos años seminómadas en busca de un lugar donde echar raices, sin dejar de aprender y zascandilear en distintos soportes y materias.
En la actualidad empiezo una nueva etapa, germinando raices y descubro el soporte plano y me dispongo a mancharlo, salpicarlo, recrearlo…
Hasta aquí de dónde vengo y el trabajo.

V. Sargal